sábado, 17 de setembro de 2011

Fantasías sexuales son un gran afrodisiaco


A las fantasías sexuales se les asocia con la infidelidad, la inmadurez, la inmoralidad, el pecado y lo prohibido, pero nada de eso es correcto. (Archivo)

viernes, 16 de septiembre de 2011
Janet González Bolívar / Primera Hora

Dicen que en el amor todo se vale, así que son muchas las parejas que -con esto en mente- recurren a nuevas y atrevidas experiencias para agregarle sal y pimienta a su relación.

Una de las más comunes son las fantasías sexuales, esas imágenes que vienen a la mente -bien sea de forma consciente o inconsciente- y provocan la excitación. 
Ya sea sobre una persona, situación o hasta objeto, los expertos aseguran que estas fantasías eróticas son consideradas como fuentes de placer para disfrutar de momentos íntimos.  Y es que según explica la sexóloga Alicia Fernández, las fantasías contribuyen a sentir placer, explorar la sexualidad, liberar tensiones, expresar los deseos sexuales y escapar de la realidad (el estrés, las deudas, la rutina, etc.)

“Son pensamientos e imágenes sobre temas sexuales que nos llevan a la excitación y a sentir sensaciones corporales placenteras.  Como es una imagen mental, está en el plano de lo irreal y lo podemos transformar en lo que más nos agrade.  No hay límites y todo está permitido. En las fantasías, por ejemplo, podemos imaginar aquello que posiblemente en nuestra vida real y sexual no está permitido”, destaca la Dra. Fernández, quien trabaja en la Clínica de Sexualidad Humana.
Otra ventaja de tener estos pensamientos picantes es que pueden ayudar a recuperar el erotismo en la pareja cuando el sexo se ha vuelto rutinario. 

De acuerdo con la especialista, con el tiempo los encuentros íntimos pueden volverse un tanto aburridos o esporádicos, de forma que las fantasías suelen ser de gran ayuda en estos casos.
“Son de vital importancia en la relación de pareja a para evitar la monotonía que siempre acecha.  Para llevar a cabo la fantasía en pareja hace falta mucha imaginación, algo de locura, mucha inspiración y decisión para empezar”, señala la Dra. Fernández.
Algunas de las fantasías más comunes, según indica la experta, son las orgías, el sadomasoquismo, el sexo anal y ciertas posturas “atrevidas”.
Ellas versus ellos
A pesar de que muchas son igualmente deseadas por mujeres y hombres, los sexólogos enfatizan que -en términos generales- las fantasías femeninas acostumbran ser distintas a las masculinas.
“Las fantasías que tienen las mujeres son más bien de tipo romántico y amoroso.  Son más globales (caricias, besos, ternuras), no se consideran estricta y exclusivamente sexual.  Sin embargo, las de los hombre son más de tipo pornográfico y de carácter exclusivamente genital”, detalla la Dra. Fernández, quien -no obstante- aclara que no necesariamente los hombres tienen más fantasías que ellas.
 “Se piensa que tienen más deseo y más necesidad sexual, pero no es así”, subraya.
Una conducta normal
La especialista en sexualidad también aclara que aunque muchas personas tienen reparos en hablar del tema, lo cierto es que las fantasías son un comportamiento normal en los humanos.
De hecho, Fernández revela no sólo que la mayoría de los hombres y mujeres fantasean eróticamente, sino que estos pensamientos pueden ser un gran afrodisíaco en una relación estable.
 “Las fantasías todavía se consideran un tema tabú y se le asocia con la infidelidad, la inmadurez, la inmoralidad, el pecado y lo prohibido.  Pero nada de eso es correcto, son sólo mitos”, subraya la doctora.
 “En términos de la peligrosidad, las fantasías sexuales no constituyen ninguna patología si la persona no se siente atrapada en ella, de tal manera que para manifestar su sexualidad tiene que depender de ellas”, abunda.
La sexóloga aclara que, si se desea llevar una fantasía al plano de la realidad, lo importante es que ambos miembros de la pareja estén de acuerdo y que la actividad sexual no atente contra sus valores.
“Es una práctica recomendada mientras sea aceptada, madura y que exista la confianza entre los miembros de la pareja”, puntualiza la Dra. Fernández.
Las más comunes
1. En grupo o con un tercero: Bien sea con un hombre o mujer, esta fantasía suele ser una de las favoritas porque la idea de tener en la cama a varias personas es muy tentadora.
2. Practicar el sexo con un desconocido(a): Especialmente cuando la pareja lo(a) observa.  Se trata de tener relaciones simplemente porque apetece tenerlas, lo que provoca mucho placer.
3. Mezclar el apetito con el sexo: Utilizar el cuerpo de la pareja como bandeja portadora de frutos exóticos o de la comida preferida por la pareja.  Es un juego tan sabroso como excitante.
4. Acción en público: Tener un encuentro íntimo en lugares “prohibidos” -como playas, boques o en el baño de un avión comercial- es más placentero para algunos porque se sale de la rutina.
5. Sexo anal de parte y parte: Aunque los hombres suelen ver este acto como una tendencia homosexual, la realidad es que el ano es una zona erótica, particularmente en ellos.
6. Explorar territorios inexplorados: Por ejemplo, estimular el área del perineo, que es la zona entre el ano y la vagina en la mujer, o el ano y el escroto (testículos) en el hombre.
7. Mujer al poder: El dominio total del acto sexual por parte de la mujer es tan placentero para ella como para él.  La idea es que ella haga todo lo que desea hacer y él no proteste. 
8. Masturbarse con ayuda:  Esta fantasía consiste en autoestimularse siguiendo las instrucciones sexuales que va diciendo la pareja hasta alcanzar el punto máximo del placer, es decir, el orgasmo.

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